miércoles, 4 de marzo de 2015

LA HUELGA DE MAMÁ

Santiago y Juan eran dos hermanos que traían un poco
cansada a su madre. 
En el colegio eran muy malos estudiantes. En casa, su habitación era un completo desorden con la ropa tirada de cualquier forma, los zapatos fuera del armario y sin limpiar, los cuadernos amontonados sobre las sillas, la mesa de estudio llena de cómic, los bolígrafos perdidos. 
Y eran un mal ejemplo para su hermana pequeña, que ya empezaba a imitarles dejando los juguetes tirados de cualquier forma.

El padre había muerto unos años antes y la madre se vio con
toda la responsabilidad de hacer de aquellos hijos buenos ciudadanos, y para ello trataba de llamarlos al orden a fuerza de razonamientos, pero ellos no prestaban atención a las palabras.
Un domingo, al llegar a casa, se encontraron con una sorpresa,
A la entrada del pasillo había una gran pancarta en la que decía:

MAMÁ EMPIEZA UNA HUELGA DE BRAZOS CAÍDOS HASTA QUE NO SE VEAN ATENDIDAS SUS REIVINDICACIONES:
REBAJA DE HORARIO LABORAL Y AUMENTO DE SUELDO.

Se miraron y se echaron a reír; mamá, a todas luces, bromeaba. Si no hacía ella el trabajo de la casa, ¿quién lo iba a hacer?
Y lo del sueldo era todavía más divertido porque ella no cobraba nada por limpiar, guisar, lavar y planchar, esas eran unas obligaciones suyas que nadie discutía. 

Encontraron a su madre en el cuarto de estar relajada, oyendo
música mientras leía un libro. Les miró y se limitó a decirles: la
pequeña y yo hemos comido; para vosotros preparad lo que veáis.
Así es que la huelga de mamá iba en serio. Lo comprobaron al
ver que era la hora de comer y ni siquiera estaba puesta la mesa ni
había indicio de comida. Se hicieron unos bocatas y vieron que en el fregadero estaban los cacharros y los platos que habían usado para comer su madre y su hermana.
En la habitación se encontraron sin hacer las camas y la ropa
sucia tirada en el suelo.
- ¡Qué fastidio!, dijeron a dúo.
Mamá los miraba burlona y sonreía mientras hacía planes con
sus amigas para irse al cine.
Al llegar la noche decidieron con sus ahorros comprar una
pizza para la cena.
Habían pasado un mal día y pasaron peor noche con la ropa
sucia por el suelo, ya que empezaba a despedir mal olor.
Al día siguiente empeoraron las cosas. Como no querían
ensuciar cacharros para tenerlos luego que fregar, no se prepararon el cola-cao, y la leche la tomaron fría de la nevera con unas galletas que se encontraron en la despensa.
Cuando volvieron del colegio, como el día anterior, la madre
y la hermana pequeña ya habían comido, con lo que habían
aumentado los cacharros sucios del fregadero. Ellos no habían
pensado en que se tenían que preparar la comida, por lo que
malhumorados se volvieron a preparar otro bocata, ahora con pan
duro y tuvieron que renunciar al postre porque se había acabado la

fruta.

Por la noche se frieron unos huevos, por lo que la sartén pasó
a engrosar los cacharros sucios.
A los pocos días, el cuarto de baño estaba asqueroso. Se
amontonaba la ropa sucia y los cacharros en el fregadero, el polvo lo cubría todo, se acabó la comida de la nevera y de la despensa. La
basura estaba sin tirar...
Aquello era un desastre. Allí seguía la pancarta y mamá sin
hacer nada para remediar la situación que ya se hacía insoportable.
Los hermanos hablaron entre ellos y estuvieron de acuerdo en
poner junto a la pancarta de mamá otra más pequeña que decía:
QUEREMOS PARLAMENTAR

Mamá se apresuró a poner: 
ESTA TARDE A LAS SEIS

A las seis se reunieron los tres en el cuarto de estar. Empezó
Santiago: 
- Queremos poner fin a esta huelga estúpida y sin sentido y
por eso queremos saber tus condiciones de trabajo.

Está bien, dijo la madre. Por lo pronto, tenéis que ayudarme a
poner en orden la casa.
A diario, antes de ir al colegio, debéis dejar vuestras camas
hechas y ordenada la habitación y el cuarto de baño.
Por turnos, ir a comprar por la mañana el pan. Al medio día, poner y quitar la mesa. Por la noche, bajar la basura.
Y los sábados, ayudarme a subir la compra de la semana y
preparar la cena.
Los hermanos se miraron un poco aterrados por lo que se les
venía encima, pues no estaban acostumbrados a hacer nada, pero
comprendieron que no había otra solución si querían salir de aquel

atolladero, y dijeron a dúo: ACEPTAMOS.

Ya se iban contentos cuando su madre dijo: 
-Ya hemos hablado de la reducción del trabajo, queda por ver lo del aumento del sueldo.

Los chicos se miraron sin comprender. Podía haber pedido
aumento de sueldo si trabajara en alguna casa, pero en la propia el
trabajo no tenía valor, nunca le habían pagado nada por ello.
Mamá, no sabemos lo que quieres decir con lo del aumento
del sueldo.
Pues es muy sencillo. El sueldo que quiero tener son vuestras
notas. Si estáis dispuestos a estudiar, cancelo la huelga; si no, la hago indefinida. Vosotros decidís.
- Mamá, dijo Juan, eso tenemos que pensarlo porque no va a
ser fácil.

- Está bien, contestó la madre.

Se fueron los dos hermanos a cambiar opiniones. No estaban
acostumbrados ni siquiera a leer. Iba a ser muy duro someterse a un
horario de estudio en el que había que rendir si querían aprobar el
curso. ¿Qué pretendería mamá con aquello? ¿Hacerlos sufrir?
Pasaron discutiendo un buen rato y llegaron a la conclusión de
que mamá con aquello demostraba que se preocupaba por su presente y su futuro y decidieron aceptar.

Les costó bastante someterse a todo lo que habían prometido,
pero se hicieron unos hombres de palabra y trabajo con el que les
abría un porvenir de éxito. 
Y estas buenas cualidades también les hicieron más atractivos ante las niñas.

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA


Como ya todos sabemos, el día 8 de marzo, es día internacional de la mujer trabajadora.
Para este día, mi clase junto a todos los cursos de nuestro colegio, lo vamos a trabajar. Nuestra clase, la de sexto, lo primero que hemos visto de este día han sido cuentos de otros niños y hemos leído un poco sobre el tema. También nuestro maestro, nos ha enseñado una tabla que podemos hacer sobre el trabajo que hacemos en casa junto a nuestra familia, y los componentes son la mamá y el papá, "yo", y los hermanos y hermanas que tengamos. Al final de la tabla, pondremos el total de quien hace más tareas en la casa y también contestaremos algunas preguntas relacionadas con el tema:

MADRE
PADRE
YO
HIJO
Hacer la compra principal
SI
SI


Hacer compras ocasionales
SI
SI
 SI

Programar las comidas
SI



Hacer la comida diariamente
SI

SI

Lavar los platos
SI 

SI 

Lavar la ropa
SI 



Tender
SI
SI 
SI 
SI 
Planchar
SI



Poner la mesa
SI 
SI 
SI 
SI 
Sacar la basura
SI
SI
SI 

Limpiar el polvo
SI

SI

Barrer, pasar la aspiradora, fregar los suelos…
SI
SI 
SI 

Cuidar las plantas
SI
SI 


Repasar la costura
SI



Dar de comer a los  hijos/as
SI
SI 


Atender y vigilar a los hijos/as en casa
SI
SI 


Relaciones con el colegio
SI



Llevar a consulta médica
SI



Hacer que las personas de la familia se sientan relajadas
SI
SI 


Relación con los bancos
SI 
SI 


Mantenimiento del coche familiar
SI 
SI 


Decorar la casa
SI
SI 
SI 

Pintar, empapelar

SI 


Pequeños arreglos: electricidad, carpintería, albañilería…

SI


Encargarse de reparación de electrodomésticos
SI 
SI


TOTAL:
 23
 16
 9
 2
  • Si miramos la tabla, nos damos cuenta, de quien hace más cosas en mi casa, mi madre. De todas las cosas que hay, que son 26 en total, mi madre se encarga de 23 de ellas. Normalmente, en las casas, las que más se ocupan son las madres. 


LAS PREGUNTAS:
1. ¿Quién se ocupa más de las tareas domésticas?
Quien se ocupa más es mi madre. Pero también, por no cargarla mucho de trabajo, si vemos la tabla, también mi padre y yo colaboramos algo. Por ejemplo, en la tabla no he puesto que sepa planchar, pero si estoy aprendiendo. 
También, en la tabla no están puestas todas las cosas domésticas, pero si hubiera más, seguiría siendo mi madre la que realiza más tareas.

2. ¿Para qué son útiles las tareas domésticas?
Son útiles para que la casa esté limpia, porque el polvo afecta a nuestra salud, cuando respiramos. También son útiles para que todos los días vayamos bien vestidos, que estemos saludables higiénicamente...

3. ¿Por qué crees que está distribuido así el tiempo en familia? ¿Te parece justo?
Está distribuido así por los diferentes trabajos que realizamos cada uno, el horario de trabajo de mi madre, de mi hermano y el mío es de mañana, y el horario de mi padre es de mañana y de tarde.
No, porque todavía podríamos compartir más tareas para que la carga del trabajo doméstico se comparta más. 

4. ¿Hacemos lo mismo las chicas que los chicos?
No, porque hay alguna discriminación, ya no tanta como había antes pero alguna si que hay.
Normalmente, las mujeres son las que se ocupan de las tareas, esos con las chicas pasa lo mismo. 
En estos tiempos, ya hay algunos hombre y niños que si ayudan en las cosas de la casa; pero hay muchos que todavía no ayudan. Así que, las chicas hacemos más que los chicos. 
Eso también pasa con los adultos, en muchos de los trabajos, que trabajan chicos y chicas, se les paga más a los hombres que a las mujeres por el mismo trabajo y las mismas horas, y si llega a la mano, las mujeres, muchas veces también trabajan más que algunos hombres, y sin embargo les están pagando más a ellos que a ellas. 

5. ¿Cómo crees que sería el hogar si compartiésemos las tareas todas las personas?
Sería mejor, así todos hacemos el mismo trabajo pero compartido y con tareas distintas, así sería mejor para los que trabajaran siempre, no tendrían que ir de un lugar a otro, limpiando, planchando, comprando..., y si lo hacemos todos juntos se hace más rápido, porque al ser más todo es mejor, y cuando trabajas en grupo es mejor que cuando uno trabaja solo. 



AQUÍ OS DEJO UN VÍDEO COEDUCATIVO: 
                            

CARTA DE UNA MADRE (Jose Javier Escoriza López):

Queridos todos: Me voy. Volveré cuando sepáis dónde están guardadas las bolas de naftalina, cuando nuestra casa ya no tenga secretos para ninguno de vosotros, cuando seáis capaces de descifrar los códigos de los botones de la lavadora, cuando logréis reprimir el impulso de llamarme a gritos si se acaba la pasta de dientes o el papel higiénico. Volveré cuando estéis dispuestos a llevar conmigo la corona de reina de la casa. Cuando no me necesitéis más que para compartir.

Ya sé que me echaréis de menos, estoy segura. También yo a vosotros, pero sólo desapareciendo podré rellenar los huecos que vuestro cariño me produce... Sólo podré estar segura de que verdaderamente me queréis cuando no tengáis necesidad de mí para comer o para vestiros o para lavaros o para encontrar las tijeras. Ya no quiero ser la reina de la casa, estoy harta, me he cansado de tan gran responsabilidad y he caído en la cuenta de que si sigo jugando el papel de madre súper no lograré inculcaros más que una mentalidad de súbditos. Y yo os quiero libres y moderadamente suficientes y autónomos.

Ya sé que vuestro comportamiento conmigo no es más que un dejarse llevar por mi rutina; también por eso quiero poner tierra por medio. Si me quedo, seguiré poniéndoos todo al alcance de la mano, jugando mi papel de omnipresente para que me queráis más.

Sí, para que me queráis más. Me he dado cuanta de que todo lo que hago es para que me queráis más, y eso me parece tan peligroso para vosotros como para mí. Es una trampa para todos.

Palabra de honor que no me voy por cansancio, aunque sea una lata dormirse todas las noches pensando en la comida del día siguiente y hacer la compra a salto de mata cuando vienes del trabajo y, a la larga, pesa mucho la manía de ver siempre un velo de polvo en los muebles cuando me siento un rato en el sofá, y la perenne atracción hacia la bayeta y la cera. Pero no es sólo por eso. No. Tampoco me voy porque esté harta de poner la lavadora mientras me desabrocho el abrigo ni porque quiera estar más libre para hacer carrera en mi trabajo. No. Hace ya mucho tiempo que tuve que elegir una perpetua interinidad en mi profesión porque no podía compatibilizar una mayor dedicación mental al trabajo profesional con la lista de la compra. Me voy para enseñaros a compartir, pero sobre todo me voy para ver si aprendo a delegar.

Porque si lo consigo, no volveré nunca más a sentirme culpable cuando no saquéis notas brillantes o cuando se quemen las lentejas o cuando alguno no tenga camisa planchada que ponerse.

La culpa de que sea imprescindible en casa es sólo mía, así que desapareciendo yo por unos días, os daréis cuenta vosotros de que la monarquía doméstica es fácilmente derrocable y quizá yo pueda aprender la humildad necesaria para ser, cuando vuelva, una más entre la plebe.

Cuando encontréis la naftalina no dejéis de avisarme. Seguro que para entonces yo también habré aprendido a no ser tan excesivamente buena. Puede ser que ese día no nos queramos más, pero seguro que nos querremos mejor. Besos. Mamá.

martes, 3 de marzo de 2015

Trabajo sobre la lectura de: "El cactus enamorado"

Título: El cactus enamorado
Autor: Beatriz Ferro
Resumen: Hace cientos de años, en tierras que pertenecen en la actualidad de la provincia de Argentina, vivían las tribus de los huasanes y de los mallis en guerra permanente. 

Un día, una hija y un hijo de contrabandos distintos, se vieron por primera vez y acabaron los dos perdidamente enamorados.

Como eran de bandos distintos, no podían estar juntos, porque si sus padres los pillaran podrían hasta matarlos, los dos decidieron escaparse durante la noche, y así lo hicieron. Durante el viaje, los dos iban caminando por la noche, y durante el día descansaban en cuevas que se encontraban en el camino. 

Como los padres de cada uno se dieron cuenta de que sus hijos habían desaparecido, tristemente, dejaron de pelearse, y cada tribu mandó a los hombres más rápidos que tenían, y varios hombres de las tribus se pusieron manos a la obra. 

Como los enamorados sentían las voces de los hombres que los estaban buscando, uno de ellos, Munaylla, se puso a rogarle a su Dios piedad. Su Dios, convirtió a Pumahima en un cactus, y al pasar los soldados por allí, pasaron desapercibidos y no se dieron cuenta de la planta.

Poco después, la joven, le pidió a su Dios que los dejaran así, porque estaban felices los dos estando juntos. Y todas las primaveras, la joven india sale a ver el cielo en forma de una bonita y grande flor que tenía unos pétalos sedosos y de brillantes colores.


Opinión: Me ha gustado mucho esta historia, porque te das cuenta que por el amor, estos dos joven lo intentan todo por estar juntos, y al fin y al cabo, han decidido convertirse en una planta, en este caso el cactus, solo para estar los dos juntos. La verdad que esta historia también es muy original.